ESTABLECIENDO LIMITES CLAROS Y FIRMES
- psicosistemaonline
- 7 jul 2020
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 26 nov 2020
Los límites son los parámetros dentro de los cuales se definen y se diferencian los comportamientos aceptados de los no aceptados, las reglas, los criterios de inclusión o exclusión, la posibilidad de adaptabilidad o inadaptabilidad. Por ejemplo; supongamos que va a la zapatería y el vendedor le presiona a comprar un calzado un número mayor a su talla, o uno un número menor a su talla, si a usted le resulta complicado desistir de la oferta o decir que no: es probable que usted tenga dificultad para establecer límites.
Entonces el resultado en este caso será que habrá tirado su dinero a la basura, podrá también resultar en un daño para su persona, en este caso para sus pies y probablemente le habrá reforzado al vendedor una conducta, de indiferencia, desdén o desprecio a las necesidades de otras personas, que incrementará la probabilidad de que se repita la conducta, si le es posible con tal de obtener algún beneficio personal.

El ejemplo que utilicé anteriormente para ilustrar la dinámica en la falta de límites, probablemente raya en lo exagerado, en lo ridículo; en realidad lo elegí así para que se vea más claro el sinsentido, el precio tan elevado que pagamos y la relación de corresponsabilidad, o complicidad que establecemos al no poner un límite adecuado.
¿Pero porque algunas personas no ponen límites aun cuando las circunstancias son apremiantes para hacerlo?
La respuesta se encuentra en los hábitos aprendidos por el individuo y una asociación implícita a consecuencias negativas derivadas de intentar establecerlos, acompañado todo esto, por una imposibilidad histórica para hacerlo, lo que también resulta en inseguridad para intentarlo, o más bien una seguridad de no poder lograrlo, sin obtener funestas y temidas consecuencias.
Si cuando somos pequeños fuimos criados por algún padre que cada vez que le decíamos que no a algo, recibíamos una tunda, insultos, rechazo, juicio o negligencia o si estábamos en frecuente contacto con amigos, otros familiares o grupos que promovían situaciones parecidas por medio del rechazo, juicio o por medio de algún tipo de violencia. (Condicionamiento Instrumental ejem: Pequeño Albert)
De esto surge un aprendizaje y con el tiempo un hábito. Cuando enfrentamos estas situaciones nuestro cerebro hace la asociación entre situación y consecuencia de manera tan rápida y tan intensa que la ansiedad generada evoca la respuesta aprendida que en este caso sería la evitación.
En el caso opuesto la persona con dificultad para aceptar límites establecidos por otros, son aquellas personas que ante éstas circunstancias deciden revelarse y siendo niños, o en alguna etapa posterior de la vida, aprenden a reproducir la conducta modelada. (Respuesta Pelea o huye *Fight or flight response)
En realidad pueden existir muchos ejemplos, escenarios y momentos de cómo estas conductas se aprenden y se refuerzan, pero los ejemplos anteriores, solo tienen el objetivo de ayudarnos a hacer sentido acerca de la manera, en que se pueden establecer estas conductas como respuestas automáticas, ante ciertas situaciones.
¡Muy bien! ¿Y qué se puede hacer?
Lo primero que podría recomendar hacer en éstos casos, es reconocerlo como un desafío importante en la vida y atribuirle esa importancia, posiblemente pueda hacer algún ejercicio, como una lista de pérdidas en la vida que sean consecuencia directa de su inhabilidad para poner límites, agregue en ésta todas las cosas que recuerde haber perdido, sacrificado, o fallado en defender por no lograr establecer límites.
De esta manera, podrá incrementar su consciencia, acerca de la importancia real que tiene esto en su vida, irse enfocando y preprogramando, para movilizar todos sus recursos en la dirección que necesitará, para empezar a tener algunos logros en este sentido.
Lo segundo que podría sugerir: es perder la pena a hablar de esto con otros como un desafío personal, todos tenemos desafíos personales, lo sepamos o no, puede elegir hablarlo con aquellas personas, con las que se sienta en confianza, esto podrá ayudarle en muchos sentidos, pero principalmente es para darle seguimiento y continuidad a su esfuerzo, además de ir generando un mayor compromiso con usted mismo y con las personas, que estén más cerca de usted, además: de estos diálogos pueden surgir nuevas ideas y le ayudará a mantenerse enfocado en la tarea.
Lo tercero que podría resultar útil en éste sentido, es plantear pequeños logros progresivos, tal vez pueda empezar con situaciones de menor grado de dificultad, irse moviendo hacia arriba poco a poco, al ritmo que usted vaya tolerando y sintiendo adecuado. Lo más importante en todo esto, es recordar que los viejos hábitos mueren difícilmente.
Seguramente tendrá que darle continuidad, tiempo, paciencia y perseverancia antes de que pueda ver algún cambio significativo, pero en su debido momento empezará a notar sutiles diferencias.
Por último: los tres puntos anteriores, se pueden repetir las veces que sean necesarias y de cualquier manera nunca está de más, contratar la ayuda de algún terapeuta calificado que también pudiera contribuir de manera más amplia, con lo que me refería como el segundo punto, además de poder contribuir de otras formas.
Puede ser una buena idea: recordar, que para tener éxito al establecer un límite, es de vital importancia, que el mantenerlo, sea responsabilidad nuestra y no de la otra persona, prohibirle a alguien que haga algo o pedirle que haga algo, no suele funcionar muy bien, debido a que depende de que, la persona en cuestión quiera o no quiera.




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