¿QUE ES LA DEPRESIÓN?
- psicosistemaonline
- 2 sept 2020
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 3 nov 2020
La depresión uno de los motivos de consulta más frecuentes y la principal causa de incapacidad en el mundo, representa costos muy elevados en términos de dinero y ni hablar del costo emocional y psicológico que representa para aquellos que la padecen y para sus personas cercanas.
En varios países se ha calculado que uno de cada diez habitantes del planeta ó alrededor del 10% de la población padece algún tipo de depresión, sin embargo, al ser ésta una condición psicológica, puede ser más difícil de entender, diagnosticar y atender que, por ejemplo, una diabetes.
Una de las principales confusiones al respecto es la diferencia entre padecer una depresión clínica y sentirse deprimido.
Aunque puede sonar parecido no son la misma cosa:

Casi todos nos podemos sentir deprimidos en diferentes momentos, esto es: con bajo estado de ánimo de vez en cuando, por ejemplo: cuando sacamos una mala calificación, cuando hemos perdido alguna oportunidad laboral, cuando hemos tenido alguna discusión o pelea con alguien, hasta un día nublado puede hacernos sentir un poco decaídos o tristes en ocasiones.
A veces no hay nada que lo dispare, solo aparece de la nada, luego las circunstancias pueden cambiar y esos sentimientos de tristeza se desvanecen.
Una depresión clínica es algo distinto, es una condición seria y no se quita solo porque queramos. Esta se puede diagnosticar cuando está presente por al menos dos semanas consecutivas y frecuentemente interfiere significativamente con las habilidades de trabajar, divertirnos y/o relacionarnos.
Es común que una persona que padece depresión, encuentre dificultad para concentrarse y realizar alguna actividad que requiera de su enfoque, como pudieran ser las actividades escolares y responsabilidades laborales.
En ocasiones, las personas deprimidas se pueden sentir desconcertadas por dejar de disfrutar cosas que solían disfrutar con anterioridad, sentirse abrumados por sentimientos de vacío, así como, perder el sentido y significado a cosas que solían llenarles.
A menudo se sienten incomprendidos y puede incomodarles mucho que la gente intente darles ánimos, debido a que frecuentemente esto solo logra hacerles sentir más culpables o avergonzados por sentirse así.
La depresión puede tener muchos síntomas distintos como: bajo estado de ánimo, pérdida de interés en cosas que normalmente disfrutamos, cambios en el apetito, sentimientos de invalidez e inseguridad, culpa excesiva, dormir demasiado o demasiado poco, falta de concentración, inquietud o aletargamiento, pérdida de energía, cambios en el apetito sexual, y/o pensamientos recurrentes en relación al suicidio.
Si tienes al menos cinco de estos síntomas, en mayor o menor medida, y de acuerdo a los lineamientos psiquiátricos, existe la probabilidad de que padezcas algún trastorno depresivo, por lo que sería buena idea que buscaras ayuda profesional calificada para que te asesore acerca de las mejores opciones para hacerle frente a esta condición.
Cabe mencionar que los síntomas de la depresión no son solamente características de la conducta, la depresión tiene manifestaciones físicas en el cerebro. Primero que nada se puede destacar que hay cambios que en ocasiones se pueden observar a simple vista con visión de rayos “X” como alteraciones en el volumen de lóbulos frontales y del hipocampo.
En una escala microscópica, la depresión podría estar asociada con varias cosas como: transmisión anormal o disminución de ciertos neurotransmisores especialmente, serotonina, norepinefrina y dopamina, alteraciones en los ritmos circadianos así como cambios en la fisiología del sueño específicas de las etapas del sueño más profundo o fase M.O.R., ondas cerebrales más lentas en dichas fases, e irregularidades hormonales tales como: niveles elevados de cortisol e irregularidades en las hormonas tiroideas.
Aunque los neurocientíficos todavía no conocen por completo lo que causa la depresión con exactitud, parece ser una interacción compleja entre biología y medio ambiente. Pero aún no se tiene una herramienta diagnóstica lo suficientemente sofisticada que nos diga dónde, cuándo y a quién le ocurrirá.
Además como los síntomas de la depresión pueden ser algo intangibles, es difícil saber quien está batallando con una depresión en un momento dado, debido a que las personas que la padecen muchas veces podrían parecer perfectamente normales para la mayoría a simple vista.
De acuerdo con varios estudios realizados por diversas instituciones: tarda alrededor de 10 años en promedio para que una persona que sufre una enfermedad mental busque ayuda.
Aunque hay tratamientos muy efectivos tanto en intervenciones psicológicas como en las psiquiátricas. El medicamento y la terapia se complementan muy bien para impulsar a la bioquímica cerebral a que funcione mejor.
En casos muy extremos, especialmente cuando el riesgo de suicidio es elevado, los internamientos oportunos pueden salvar vidas y así darle una nueva oportunidad o comprar algo de tiempo que le ayude a reconsiderarlo con mayor apoyo y orientación.
Por lo que si tu sabes de alguien que esté batallando con una depresión, dale aliento gentilmente para buscar ayuda profesional calificada, podrías incluso ofrecerte a auxiliarlo con ciertas tareas, como por ejemplo apoyarlo a sacar su primera cita y/o alentarlo a seguir su proceso de ayuda.
Para alguien con depresión estos primeros pequeños pasos pueden parecer infranqueables, especialmente si se sienten culpables o avergonzados:
Explícale que la depresión es una condición médica, igual que la hipertensión o el asma, que no es una debilidad ni un rasgo de personalidad, y que no se debería de esperar simplemente superarlo, al igual que no se puede solo superar un brazo roto y que tampoco debería de sentirse avergonzado(a) por ello.
Si no has sufrido depresión tú mismo evita hacer comparaciones con aquellas veces que te hayas sentido triste, ya que comparar a la depresión con esos sentimientos normales les puede hacer sentir más culpables o avergonzados por estar batallando con ésto.
Incluso solo hablar abiertamente de la depresión puede ayudar. Por ejemplo, hay estudios que indican que preguntarle a alguien acerca de sus pensamientos suicidas, de hecho reduce el riesgo de suicidio. Hablar abiertamente acerca de distintas condiciones psicológicas ayuda a des estigmatizarlas y esto facilita que las personas busquen ayuda.
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